La selección española de balonmano está obligada, tras la derrota cosechada ante Polonia en la primera jornada de la segunda fase, a ganar (18:15 h) a Alemania, si quiere seguir conservando sus opciones de acceder a las semifinales. Cualquier otro resultado dejaría prácticamente fuera de la lucha por las medallas al conjunto español, al que si bien un empate todavía le daría opciones matemáticas de seguir vivo en el torneo, las múltiples carambolas que necesitaría, hacen imposible pensar que pueda ser factible.
Un triunfo al que la selección nacional tan sólo podrá optar, si recupera el brillante juego que mostró en la primera fase, y no cae, tal y como ocurrió ante Polonia, en la precipitación, que le udo costar una derrota (32-26) todavía mayor ante los eslavos. Para ello, el combinado español necesita que la defensa 5-1 por la que previsiblemente volverá a apostar Valero Rivera, recobre la consistencia de la que careció ante los polacos.
Aunque quizá lo más importante, como recalcó el seleccionador, es que el equipo español sea capaz de reencontrar el sosegado e inteligente juego de ataque, con búsquedas constantes a los extremos y el pivote hasta encontrar la mejor opción, que le hizo sobresalir en la primera fase. Máxime cuando uno de los puntos fuertes del conjunto alemán, que ya no tiene opciones matemáticas de acceder a las semifinales, es su contundente defensa, siempre rozando, cuando no traspasándolos claramente, los límites establecidos por el reglamento.
Fuente: marca.com





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